Y ahora soy yo quien tiene la facultad de cambiar cualquier hecho o acto acontecido en el mundo. Las leyes naturales no se aplicarán más y todo será como la imaginación lo desee. Mundos ingrávidos como pompas de jabón, diría Serrat. Es imposible no recordar al amigo que piensa en cómo sería el mundo si fuese al revés, o en las discusiones de cafetería sobre la infinidad de puntos existentes dentro de un metro. Y sólo serán eso, recuerdos, porque ahora la existencia no tiene normas, se puede ser y no ser al mismo tiempo, es problema del que lo quiera solucionar. Así, que bienvenidos a mi mundo, disfrútenlo que la muerte ha muerto y ni siquiera la ausencia de vida la traerá de regreso. Siente dolor que gracias a mí todos los disfrutaremos, el futuro deja de ser el condicionador del presente y las consecuencias podrán ser ignoradas. Ahora. Ahora…
Tiempo de jugar con mi yo-yo… Carajo, necesito un yo-yo “pro-gravedad”.

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