domingo, 14 de noviembre de 2010

"Aquella noche, el ciego soñó que estaba ciego"


Siempre quiso buscar la eternidad, aún detestando el tiempo, aún siendo sólo espacio. Siempre despertaba al oso, para gritar y vanagloriarse de su desgracia. Siempre estuvo junto a la chimenea, meditando, pensando en contradicción; decía que dentro de nuestro ser hay partes en las que no somos, decía que lo finito está compuesto de infinidad. Siempre soñó ganarse la lotería, y por fin aprender el bello arte de saber amar. Pero no siempre buscó la llave, no siempre buscó el tesoro, no siempre buscó esos ojos. Sólo el día en que quedó encerrado fuera de su mundo, sólo el día en que sus ideas se volcaron en contra suya decidió buscar la llave, la llave en forma del infinito. Sólo el día que encontró el cofre decidió tener un tesoro, pues tan hermoso cofre debía cumplir con la utilidad que tenía por designio natural. Sólo el día que renunció a su visión para poder jugar a ver, sólo el día que probó ver con los del águila, del león, sólo el día que su visión era tan sólo el infinito, quiso volver a ver y así jugar a que no veía, así jugar a que veía el sin-fin. Al final, sólo pudo ignorar la gravedad, y así poder estar en el suelo bajo su propia voluntad.

martes, 2 de noviembre de 2010

Cosificación


Todo está mal, hemos reemplazado la creatividad con la destrucción constante de todo lo que nos rodea. Sería bueno que esta destrucción se limitara tan sólo a la parte física, que ni siquiera tenemos certeza si existe, pero esta afecta y con peores consecuencias a los mundos metafísicos.
Cada persona ve el mundo desde una perspectiva distinta, cada persona maneja su conjunto de creencias, y a partir de esto se maneja el “cómo”, el “qué” y el “cuánto” de la destrucción.
Personalmente me agrada mucho el caos, pero no el caos desorganizado, sino un caos armónico. Aún la destrucción es bella, mientras lo básico permanezca y todo aquello de lo que podamos prescindir sea eliminado irreversiblemente; deshacer costumbres, reinventar sueños.
Ese es mi mundo, ese es mi contexto de destrucción interna.
 “Un sofá usado como cama, un cuchillo usado para matar, un zapato usado como misil, una mujer usada como vagina”, hay algo malo en todo esto, ¿No?

domingo, 31 de octubre de 2010

Guía para el mundo de mi vejez


¿Conoces la historia de la los monstruos?
Nadie tendrá que decir que el pasto es verde, sólo en la tierra de los monstruos bípedos cabe la aclaración. Hambre, desesperación… y el canibalismo entra en escena. Dientes afilados, un solo ojo, y además cefalópodos. Furia, calor y la tierra es azul… y ahora te pueden ver. Pero no te preocupes, las cinco lunas en el cielo los mantienen lo suficientemente ocupados como para que puedan ignorar tu presencia.
Vómito de cefalópodo, tinta de pulpo terrestre, sólo comiendo de él podrás salir de aquel aterrador mundo. Pero… ¿No sería eso como el zorro que, desesperado a causa de los mosquitos, le pide a un puercoespín que ruede sobre él? Vive en el mundo donde la única salida es el desecho del mismo mundo, y quédate por siempre que al menos tendrás la opción última de salir. Conviértete en el bufón o en la princesa que puedan sobrevivir al mundo de la tierra azul, al mundo de las lunas emotivas, al mundo que he creado para pasar mi vejez.
Sí, es un mundo pequeño; sí, los monstruos habitan todo el lugar, pero siempre podrás pasar inadvertido, solo con tu soledad, con el autismo inducido, y con todos las personas que tengas la disposición de crear. 
Por eso te he creado, para compartir el licor más fuerte, la soledad, y para poder ver acompañado el único anochecer a la luz de cinco lunas.

viernes, 29 de octubre de 2010

Si A entonces B


Lluvia golpeando mi ventana, frío espantoso como clima de un páramo, y esto por vez primera sólo agobia mis sentidos, cada gota cayendo es un simple sonido, y mi corazón y mi alma siguen intactos. Todo por el pensamiento de algo bello, algo imperturbablemente perturbador que hace que lo que usualmente sería un gran placer, hoy sea nada. Pensar que dios se equivoca, que da para recibir, que hasta el mismo modelo a seguir del mundo es interesado, pensar en la intermitente virtud de la inexistencia, de cómo en ocasiones sólo ocupamos espacio, y no existir resultaría ser más útil, o cómo hay personas que simplemente están sobre la naturaleza humana, y la piel es poco para ellas, el oxígeno muy sucio, el agua muy fuerte y la vida muy feliz, personas trascendentales en exceso. Y que siga lloviendo, hoy eso no me importa, que se acabe el mundo si es necesario, igual seguiré pensando en cómo llenar espacios metafísicos con la angustia del saber y con la expectativa de anclar en un nuevo puerto.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Cinco y tres


Somos tres en cuerpo
tomando un taxi para cinco,
somos cinco en alma
pensando como tres en cuerpo.
Somos tres pero seremos cinco.
Cinco de un lado,
tres del otro;
símbolo de nuestra soledad compartida
interrumpida por el error pasado de un obrero
que no se preocupó por corregirlo.
Aunque esto cause confusión
a nuestro taxi para cinco.