viernes, 28 de octubre de 2011

Un bucle de lana

Mis últimas preocupaciones se reducen a la incapacidad de seudo-justificar lo que siempre he querido hacer, en encontrar esa falsa motivación que dé tranquilidad al espíritu. Insisto en la facilidad que la inmutabilidad nos brinda, en la tranquilidad del mundo constante, y agradezco al spleen la parte abolicionista del alma, la autodestrucción, la propia pira inquisidora, que pocas veces juega bien y llega a su cometido:  resulta en un simple reformismo, con un poco de lo mismo y un poco de lo desconocido. Aborrezco ese hastío, pero conozco su importancia, la oveja negra también da lana, y cómo me gustan los sacos de lana.Es un odio por la causa, y un amor por las consecuencias.
Fantaseo con un bucle donde todo se unifique. Intentar crearlo es una vida sin spleen.

martes, 25 de octubre de 2011

CI


Cómo se extraña el dolor de lo banal. Cansado del suplicio por tanta improbabilidad. Ya qué. Yo espero. Algún día he de salir de este naufragio, y todo se hará siguiendo el camino dorado que al final del día se dibuja en el mar.
Haré yo mismo mis estrellas, así nunca estaré perdido. Son mis estrellas. Quito una, pongo dos, las quito todas, y enciendo un cigarrillo.
Saco de su calor las estrellas que necesito; siempre ha sido mi brújula, y es una costumbre que no pienso abandonar.
Ahora cruzo la delgada línea entre la improbabilidad y la imposibilidad: más suplicio, más naufragio, mis estrellas.
Quito una, pongo dos, las quito todas, y enciendo un cigarrillo.