lunes, 19 de diciembre de 2011

Ataduras


Un intento de mantener cerca lo que nunca debió escapar. Es el uno evolucionado, es la cadena del pasado, es el horizonte que nos trazamos irracionalmente. La fuerza de la casa donde crecimos, de nuestro primer amor, de los miedos de nuestra madre – tan genéticos como mi rostro -; la caída en bicicleta, el examen que perdimos, los lentes que no quise usar.
El hilo irrompible, el botón que mi abuela cosió en su vieja chaqueta. El protocolo de mi vida, la etiqueta de la tuya, y el glamur de una vida para dos.
¿Qué más que un abrazo? Un “Ya que te vas no te vayas”. Volver al reo Cancerbero. Un reto a las moiras, que al parecer, como siempre, han ganado el desafío.

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